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Hervé Conan: 'AFD duplicará hasta 2020 el crédito tope para cada país'

Dernière mise à jour : 29 mars 2018

Conan inauguró las oficinas de la AFD en Bolivia, las que se ubican en la zona Sur de La Paz. Foto: Luis Gandarillas



El Director de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) para América Latina y el Caribe se refirió a las operaciones de la institución en el país y la región, así como a sus planes de expansión



La Razón (Edición Impresa) / Wálter Vásquez / La Paz

00:00 / 25 de octubre de 2017


“Deseamos ser un socio de largo plazo para Bolivia y poner a su disposición todas nuestras herramientas: préstamos estatales, préstamos no soberanos, cooperación técnica y —a través de nuestra filial Proparco— créditos al sector privado para proyectos de desarrollo. Estamos en la línea de partida de una larga historia”, dijo el representante, quien durante su visita al    país inauguró también las oficinas de la estatal gala en  el Estado Plurinacional.

La Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) inició sus operaciones en Bolivia en 2015 con el objetivo de acompañar al Estado Plurinacional —así como lo hace con otros países del mundo— en el cumplimiento de los acuerdos alcanzados en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), realizada en 2015 en París. Este seguimiento se efectúa en el país a través también del financiamiento de proyectos relacionados con dos sectores clave para el desarrollo: la gestión del agua y las energías renovables.

— ¿Cuándo inició la AFD sus operaciones en la región?

— La Agencia —un actor importante de la ayuda pública de Francia que se creó en 1941— empezó sus actividades en América Latina hace una década y hoy tiene oficinas en Brasil, México, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia (2015), Argentina. Haití, República Dominicana, Surinam y Cuba, donde somos la única agencia internacional con representación. La participación de la región en las actividades de la AFD crece año tras año con proyectos centrados en el desarrollo urbano sostenible, las energías renovables y la transición energética, el agua y el medio ambiente, y la biodiversidad. El 70% de nuestra cartera en Latinoamérica va en pro del clima, en correspondencia con el compromiso que tiene la institución de acompañar a los países de la región en los acuerdos vinculantes de la COP21. En los últimos 10 años, el banco de desarrollo del Estado francés ha comprometido en los 11 países unos 7.000 millones de euros.

— En diciembre de 2016, Francia se comprometió a otorgar a Bolivia un préstamo de hasta 700 millones de euros para proyectos de energías alternativas y agua, saneamiento y medio ambiente.

¿Cuánto de ese monto ya se concretó?

— De los 700 millones de euros —un monto significativo para el periodo 2017-2019— hemos logrado la firma de cuatro proyectos para energías renovables y agua por un total de 269 millones de euros. El objetivo es, por supuesto, ir más allá de estos 700 millones de euros. Es por esta razón que tenemos un diálogo permanente (con el Gobierno boliviano) para actualizar los proyectos y ver las perspectivas futuras. Como banco, lo máximo que hoy podemos dar a cada país, sea Bolivia, China o Perú, son 1.300 millones de euros. Pero entre 2015 y 2020, la AFD aumentará su capital con el objetivo de incrementar sus inversiones en todo el mundo de 8.000 millones a 13.000 millones de euros (+63%) y para duplicar el tope de financiamiento en cada país (...). Así, la AFD va a doblar sus inversiones en Latinoamérica de 1.000 millones de euros por año a 2.000 millones en 2020.

— ¿2.000 millones de euros por año en los mismos 11 países o se prevé sumar a algún otro Estado socio?

— Donde la agencia está presente principalmente. Por otra parte, la AFD también otorga créditos no soberanos, préstamos dirigidos, por ejemplo, a bancos de desarrollo, sociedades de agua y electricidad y a ciudades que tienen la capacidad de endeudarse. El 50% del financiamiento de la AFD está hoy dirigido al sector público soberano, a los Estados, y el otro 50% al sector público no soberano, ciudades, regiones y empresas públicas que reciben incluso cooperación técnica. Por el momento no hemos desarrollado el (financiamiento) no soberano en Bolivia, pero es algo que vamos a intentar hacer, para continuar apoyando el avance social y económico del país.

— ¿Bajo qué condiciones llega al país el crédito de la AFD?

— A tasas más bajas que las que el país podría encontrar en el mercado internacional. Estos créditos tienen además elementos de cooperación técnica y de intercambio de experiencias, lo que no hacen financieras multilaterales como la CAF, el BID o el Banco Mundial (...). Actualmente, dependiendo de la fluctuación del mercado internacional, la tasa que podemos ofrecer a Bolivia está entre 2 y 2,5%, con plazos de entre 15 y 20 años y un periodo de gracia de cinco años (...). En el marco de los proyectos de energías renovables que desarrollamos —una planta solar en Oruro, dos parques eólicos en Santa Cruz y Tarija, y una central hidroeléctrica (en Cochabamba)— facilitamos también subvenciones de la Unión Europea para disminuir los costos de inversión del Estado, pero sobre todo para ayudar a que el país se dote de las capacidades técnicas necesarias para implementar este tipo de proyectos, o las fortalezca.

— En una anterior entrevista usted destacó el potencial para el desarrollo de energías alternativas de Bolivia.

¿Cómo ve el avance de los proyectos que impulsa en el sector el Gobierno boliviano, como la hidroeléctrica El Bala, que se construye en un área protegida del norte del país?

— Nosotros hacemos estudios ambientales y sociales a profundidad de estos proyectos de generación y si los impactos ambientales son elevados y no tenemos las medidas para mitigarlos decidimos no financiarlos.

— ¿Cómo califica el trabajo del país con relación a la implementación de proyectos de energías alternativas?

— Diría que Bolivia es uno de los países que ha ayudado para que al acuerdo de París en cuestión de desarrollo y transición energética a través de las energías renovables sea un éxito. Así que nuestro deseo es apoyar y acompañar al Gobierno en su esfuerzo para utilizar de la mejor manera posible sus recursos naturales como las energías alternativas y el agua (...). La electricidad es al momento uno de los principales desafíos para muchos países de América Latina. En este momento hay un desequilibrio —que esperamos sea coyuntural— entre el incremento de la producción y el aumento de la demanda  debido a megaproyectos consumidores de electricidad, como algunas minas, que han tenido que ser diferidos. Es decir, se había previsto una demanda fuerte de energía para abastecer estos megaproyectos, pero como no han arrancado hasta ahora hay una oferta que supera la demanda. Esperamos que se equilibre porque si hay demasiada oferta y poca demanda los proyectos de energías renovables no van a avanzar (...). (Otro), de los puntos clave del acuerdo de París para Bolivia es la deforestación, que libera dióxido de carbono a la atmósfera. Entonces, este camino implica a la transición energética y proyectos bajos en carbono, intentar en la medida de lo posible limitar la deforestación.




Datos:

Nombre: Hervé Conan

Profesión: Ingeniero

Cargo: Director de la AFD para América Latina y el Caribe

Comprometido con el desarrollo integral de los países

Es especialista en desa- rrollo con más de 35 años de experiencia. Trabajó en los rubros de energías renovables, hidráulica campesina y crecimiento rural. Fue director de las oficinas de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) en Jerusalén, Singapur, Camboya y Yaunde, entre otros. Es desde 2016 director para Latinoamérica y el Caribe del banco de desarrollo del Estado francés, institución que cuenta con una red de 72 agencias en el mundo y que solo el año pasado invirtió 9.400 millones de euros en proyectos de progreso. En Bolivia, la primera obra financiada por la Agencia que se pondrá en ejecución es una planta solar en Oruro. “A fines de este año y a inicios del próximo vamos a poner la primera piedra”, anunció Conan.

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